El cambio del carburador a la inyección electrónica de combustible fue una revolución en la industria automotriz en cuanto a eficiencia en el consumo, reducción de emisiones y aumento del rendimiento de los motores a niveles que eran inconcebibles hace apenas 40 años. La gran eficiencia se debe a que el carburador era, en definitiva, un dispositivo mecánico que se ajustaba manualmente para optimizar al máximo el consumo de combustible, mientras que con la inyección un dispositivo electrónico ajusta constantemente la cantidad de combustible que se debe suministrar para optimizar tanto el consumo como la respuesta que exige el conductor.
Básicamente, hay tres tipos de inyección de combustible en los vehículos a gasolina:
- Inyección monopunto: Se cuenta con un solo inyector de combustible en la entrada del colector de admisión, que mezcla allí la gasolina con el aire que entra al motor; es más eficiente que un carburador y el más económico, reduce las emisiones a niveles adecuados, pero no logra la mejor eficiencia ni la mejor respuesta
- Inyección multipunto o multipuerto: En este caso, hay un inyector por cada cilindro, ubicado en el puerto de admisión, es decir, detrás de la válvula o válvulas de admisión; la gasolina se inyecta únicamente cuando se abren las válvulas y el aire la arrastra hacia el interior de los cilindros. Es un sistema mucho más eficiente, ya que dosifica con mucha mayor precisión la cantidad de gasolina que ingresa en cada momento a los cilindros.
- Inyección directa: Los inyectores, de diseño especial, se colocan en la parte superior del cilindro; una vez que se cierran las válvulas de admisión y comienza la fase de compresión, se inyecta el combustible a alta presión. Este sistema es el más nuevo y eficiente, pero también el más costoso, ya que los inyectores deben fabricarse para soportar las explosiones dentro de los cilindros.
En todos los casos es importante mantener una buena limpieza de los inyectores, por lo que los expertos de Sea Foam recomiendan agregar periódicamente un limpiador de inyectores al combustible; de esta manera, se mantiene una limpieza adecuada en los conductos e inyectores, así como un patrón de pulverización adecuado y suficiente para el funcionamiento del motor. Si se observa una respuesta deficiente al acelerar, el motor se sacude, hay un consumo excesivo de combustible y/o altas emisiones, esto puede deberse a la acumulación de suciedad en los inyectores.
El sistema de inyección directa es el que más se ha desarrollado recientemente debido a su gran eficiencia y a su probada eficacia en motores turbo o sobrealimentados, principalmente en marcas de lujo. Sin embargo, con el tiempo se ha descubierto que se produce una acumulación de carbonilla y residuos, principalmente en las válvulas de admisión, lo que puede impedir que funcionen correctamente. La razón de esto es que la gasolina, al entrar en el colector o en los puertos, desempeñaba la función de limpiar estos residuos en las válvulas y el interior de los cilindros.
Algunos fabricantes están experimentando con motores de doble inyector para evitar esto: se coloca un inyector en los puertos que inyecta una parte de la gasolina para mantener limpias y lubricadas las válvulas, y un inyector dentro de los cilindros que, durante la compresión, inyecta el resto del combustible necesario. Sin embargo, esto aumenta la complejidad y el costo del motor.
Para evitar esta acumulación de residuos, es importante utilizar, al menos una vez al año o cada 20,000 km, un tratamiento de limpieza para el colector de admisión, como el Sea Foam Spray, formulado especialmente para limpiar el colector, los puertos, las válvulas y las paredes de los cilindros. Con la ayuda del tubo de aplicación que se incluye, se debe rociar todo el contenido del envase en el interior del colector de admisión con el motor en marcha; esto se puede hacer en casa con la ayuda de otra persona siguiendo las instrucciones, o bien pedirle a su taller de confianza que lo aplique cuando lleve el vehículo al servicio de mantenimiento. Este tipo de tratamientos no dañan de ninguna manera el motor; al contrario, lo limpian y protegen. Es seguro para motores de gasolina de 2 y 4 tiempos, y también se puede utilizar para proteger de la humedad y la corrosión a los motores que vayan a estar almacenados.
Por estas razones, es importante saber qué tipo de sistema de inyección tiene el motor de nuestro vehículo, para darle el mantenimiento más adecuado y evitar fallas y reparaciones más costosas que se pueden prevenir con el uso periódico de tratamientos adecuados.
