La transmisión es esa misteriosa caja situada entre el motor y los ejes que van hacia las ruedas, la cual transmite el movimiento del motor a las ruedas para poner el vehículo en marcha; es necesaria porque, gracias a sus diversos engranajes, aprovecha la fuerza disponible del motor para arrancar, subir pendientes, cargar objetos pesados y también para circular por la autopista a alta velocidad.
La transmisión se hizo necesaria desde los inicios de los vehículos motorizados, ya que los motores tenían una potencia y una velocidad de giro muy limitadas; por lo tanto, para aprovecharlos era necesario utilizar engranajes con diferentes relaciones a fin de maximizar ese esfuerzo según las situaciones. Y como las rpm del motor eran limitadas, las diversas relaciones permitían distintas velocidades de circulación, y por ello se les conoce popularmente como “velocidades”. Pero su nombre correcto sería “relaciones”. Hoy en día, los motores tienen un rango de revoluciones mucho más amplio para entregar su potencia y par motor, pero la transmisión sigue siendo necesaria para aprovechar al máximo esa potencia en las diferentes circunstancias y velocidades al conducir.
Al principio, los cambios de marcha se realizaban todos de forma manual; no fue sino hasta varias décadas después que se buscó la manera de ofrecer a los conductores un sistema que pudiera realizar esa tarea de manera automática, creando así las ahora conocidas transmisiones automáticas.
Actualmente existen tres tipos de transmisiones automáticas:
- La conocida comúnmente como transmisión automática está compuesta por conjuntos de engranajes epicicloidales, también conocidos como “planetarios”, en los que hay un engranaje central o “solar” rodeado de dos o más engranajes “satélites” unidos entre sí por un portasatélites, y en el exterior una corona dentada por dentro. La combinación del movimiento de los distintos engranajes de cada conjunto, al interactuar entre sí, es lo que genera las diferentes relaciones o velocidades.
- La transmisión robotizada La transmisión semiautomática es una transmisión similar a las manuales, con dos trenes de engranajes y un mecanismo que controla el embrague y los cambios sin la intervención del conductor. Puede utilizar un sistema de uno o dos embragues; este último es mucho más rápido y eficiente. Estas transmisiones se crearon como una opción más ligera y menos costosa de desarrollar que una automática tradicional, pero han resultado mucho más delicadas en su funcionamiento, por lo que deben recibir un mantenimiento adecuado y, aun así, sus reparaciones pueden ser muy costosas.
- Transmisión continuamente variable o “CVT” (por sus siglas en inglés), en lugar de trenes de engranajes cuenta con dos poleas de diámetro variable que determinan las relaciones máxima y mínima, y la fuerza entre ambas se transmite mediante una correa metálica que se desplaza con un actuador entre las relaciones de ambas poleas, de acuerdo con la demanda y los cálculos de complejos algoritmos del controlador. Su principal problema es que presenta mucha fricción interna, no puede utilizarse con motores muy potentes que podrían romper la correa, y si no se maneja adecuadamente puede producirse sobrecalentamiento y desgaste prematuro.
Aunque no se puede decir que ninguna sea perfecta, sus características les otorgan ventajas para distintas aplicaciones. Una transmisión automática tradicional es la más resistente y duradera a pesar de su complejidad, por lo que es la mejor opción para vehículos grandes o de trabajo, incluso para camiones. Las transmisiones robotizadas son las más rápidas y eficientes, por lo que se adaptan bien a los vehículos de carácter deportivo. En cambio, las CVT son ideales para ahorrar combustible, sobre todo en uso urbano, por lo que son una buena opción para este tipo de vehículos en los que el rendimiento pasa a un segundo plano.
Los expertos de Sea Foam señalan que, para todos los tipos de transmisiones, es muy importante realizar un mantenimiento adecuado, a fin de garantizar una durabilidad y un rendimiento acordes con el vehículo. Existen algunas transmisiones automáticas que vienen selladas de fábrica y que, supuestamente, no requieren mantenimiento, pero la verdad es que, con el tiempo, el desgaste natural de los componentes hace necesario cambiar todo el líquido hidráulico, que se va llenando de impurezas debido al desgaste, así como las cintas de freno, que son las encargadas de frenar partes de los conjuntos planetarios para crear las distintas relaciones.
En el caso de las transmisiones robotizadas, es importante el mantenimiento de los embragues y los actuadores, sobre todo de estos últimos, ya que, en caso de falla, es muy difícil encontrar un lugar que pueda repararlos adecuadamente, pues se requiere equipo muy especializado y técnicos capacitados; por lo tanto, su reparación es costosa y no necesariamente quedará bien; de hecho, los fabricantes recomiendan cambiarlo por uno nuevo, pero eso también es muy costoso.
En cuanto a las CVT, se recomienda no exigirles constantemente con el acelerador a fondo, ya que esto es lo que más las desgasta, al igual que los arranques en pendientes, que provocan mucha fricción entre la correa y las poleas. Lo mejor es dejar que la transmisión funcione a su propio ritmo con cambios continuos, sin esperar una respuesta propia de un auto deportivo, incluso en aquellas que cuentan con relaciones simuladas para que el conductor perciba una respuesta más tradicional.
Para todos hay un consejo muy importante: no dejar el vehículo estacionado con el peso sobre la transmisión; la mayoría pone la posición Park (P), apaga el auto y se va, pero esto es incorrecto porque el peso del auto puede recaer sobre la transmisión, lo que la daña con el tiempo. El procedimiento correcto es poner la palanca en punto muerto (N), accionar el freno de mano, soltar el pedal de freno para asegurarse de que el auto ya no se mueva y, luego, poner la palanca en la posición P, apagar el motor y bajarse del vehículo. Este procedimiento tan sencillo protege las transmisiones de daños a largo plazo.
Y, por último, los tratamientos para los fluidos hidráulicos de las transmisiones, como el Trans Tune de Sea Foam, también ayudan a proteger el fluido para evitar su degradación con el tiempo, así como a disolver la goma y el barniz que se forman dentro de la transmisión y que pueden provocar desgaste y mal funcionamiento de los componentes. También limpia y lubrica el cuerpo de válvulas, los actuadores de cambio y los solenoides para un funcionamiento más suave y preciso de la transmisión, y además controla la humedad. Este tratamiento es seguro para fluidos minerales o sintéticos, y no deforma ni daña juntas, sellos ni el material del embrague, por lo que su uso es seguro.
Al conocer el tipo de transmisión que tiene nuestro vehículo, podemos cuidarla mejor, tanto al manejarlo como en lo que respecta a su cuidado y mantenimiento, para lograr una mayor durabilidad y menos problemas con este componente fundamental para el funcionamiento y el buen rendimiento de nuestro vehículo.
